En un lugar de la Galia,
de cuyo nombre sí quiero acordarme,
me abracé a la niebla
que rompía en pedazos
el sueño de los gnomos.
Eran de plata, de chocolate
limón y fresa, de menta fresca,
las cosas y paisajes´
y hasta las hadas enloquecidas
regalaban jardines encantados
y encendían varitas mágicas
en sus carros de llama.
Era la vida flor
y la muerte color,
y la sangre un gran río
de paloma sedienta
en busca de la paz.
Me abracé a la niebla
y, en la llanura,
la última flor del verano
anunció la tristeza.
Antología Poemas. OmniaBooks,2022.