En la isla del Aire, el corazón,
frente a ella, arenas blancas
que levantan jugando los perros y las olas.
La joven
que lastimó el amor en otro tiempo
ha buscado silencio
junto a otro silencio.
Sólo vivir le basta,
como aquella gaviota
que llamó providencia.
Hoy cuelga el mar su azul
en los brazos del cielo,
y esa frágil muchacha
de nácar y nostalgia
deja pasar el velero del día,
la luz y su loca carrera hacia lo oscuro,
la vida, arduo rescate de la muerte.
Publicado en el "Quinto Cuaderno de Profesores Poetas ". Segovia 2009.
