Algo se rompió dentro
-yo te llamaba amigo
de la fe en los mundos-
cuando sentí el dolor
de la selvática bestia,
y el rojo de mis manos
destellaba quimeras
que ibas apagando
contra el gran cenicero
corazón enfangado
de pétalos rosados.
Balbuceabas dogmas
trastocando sonidos
que avivaban la herida
de las pavesas muertas,
y pasaban injustas
palabras amañadas
desgarrando en las fauces
la rebelión del lodo.
( De " Sólo, hombre " ) 1983.
Ahora forma parte del libro de poemas: POESIA ACTUAL 1988 de la colección MURMURIOS.
