XI
Heridas
las calles donde fuimos
trozos de una inocencia
en un viento lejano,
nos muestran su rostro envejecido,
nuestro propio rostro
crecido en ignorancia.
Poemari POEMAS. OmniaBooks, 2022.
XI
Heridas
las calles donde fuimos
trozos de una inocencia
en un viento lejano,
nos muestran su rostro envejecido,
nuestro propio rostro
crecido en ignorancia.
Poemari POEMAS. OmniaBooks, 2022.
La carga de existir
la paseaba siempre
con un whisqui en la mano.
Decía que la vida eligió
ser una luz prestada,
amante hasta el final,
y una moneda al aire
con sueños que ocupaban
el hueco de los miedos.
Tantas veces quiso dejar de ser huida
que se hizo adivino
de miradas inquietas.
Con ellas y pasión
iba mordiendo estrellas que lloraban olvidos
perdidos en cunetas.
Cada lágrima era
un trozo de tristeza,
la porción de un dolor
cegando las pupilas,
y es que nadie regala
los pasos y el camino
y sólo el riesgo abre
las manos del destino.
A la intemperie siempre
el tiempo lo engullía
con su misterio a cuestas.
Sólo y roto apretaba el cristal
hasta ser una sola,
su sangre y el alcohol.
Poemari POEMAS. OmniaBooks,2022.
El cristal empañado,
el frío y la mirada,
mis ojos en tus ojos
llenando los espacios
cuando tú ya no estás.
Estas manos tan solas
gritan en su vacío
la falta del amor
con que tú las colmabas.
Noviembre se acomoda
al dolor y la muerte.
La casa está vacía.
Sólo queda la pátina
de un aliento perdido
entre las sombras.
¡Duelen tanto los brazos
que abrazan esta ausencia!
Que quisiera perderse
en un vuelo sin rumbo
sobre un mar violento.
La vida fue un regalo sin cuidados.
Con ella inventábamos músicas,
colores y palabras
que ahora son heridas
que no las cierra el viento.
Todavía los pasos son como caracolas
que anuncian tu llegada
sobre la arena ardiente,
y un espejismo hunde
el barco de tu cuerpo
en el azul inmenso.
Hubo muchos momentos
que el silencio ocupaba
la habitación del miedo
y huía con mis lágrimas
a modo de abandono
mientras tú te adentrabas
lentamente en la niebla.
los recuerdos
cuando todo se pierde
son latidos de una noche de agosto
y una voz que susurra:
" guardemos este cielo
para los días tristes ".
Me dejaste este cielo
y una luz en la lluvia
que llora en tus cabellos,
una luz que no olvida
el temblor de las manos
que cerraron tus ojos.
Del poemario POEMAS. OmniaBooks ,2022.
A Anna Murià
La mar, la mar, la mar.
Teje Penélope cabelleras de plata
sobre el vientre de Ulises.
Las barcas llegaron,
varadas para siempre ;
juegan a su recuerdo inquietudes de olas.
Ojos y corazón, en ellos, mineral añoranza
hace temblar la piel por agua poseída.
Inicia el viento la danza de las horas,
se posa en las ruinas,
las besa y las penetra
sucumbiendo a un misterio de luz y de silencio.
¿ De dónde viene la fuerza del pasado ?
¿ Esta fuerza capaz de abrir en canal
la esencia de la vida,
de poner remos a los signos
y hacerlos navegar entre un azul y otro...?
¡ la luz !
La luz contra las sombras.
La luz más allá de la nada
que tragó la gloria del hombre y de sus dioses.
La luz quemando piedras de miradas antiguas.
Se incendia el pensamiento bajo el sol inclemente
y, de su sangre, una Venus de espuma otra vez
se enamora.
Víctor es la fuerza contenida,
el acero del músculo,
la inteligencia reposada.
Acaso aquel sonrojo al beso de salobre
fuera escape natural de la ternura,
como un metal sumergido en líquido
que desplaza el peso del amor,
la suma total de lo insaciable.