X
Descubro la mañana
otra vez, cada vez, nuevamente.
Inunda las paredes, el límite, es espacio,
la claridad del vidrio
que sostiene el milagro
de hacernos nuevamente
ingrávidos, abiertos,
dispuestos a llenarnos de huellas
de miradas, de labios, de palabras.
Descubro cicatrices
con esta luz de carne
en la piel de las manos
y el alma se derrama
entre los dedos húmedos.
¡ Necesito esas manos, tus manos
que me invadan,
que alberguen el desierto
de mi piel impaciente !
Antología Poemas. OmniaBooks, 2022.