Clausurado ante un muro de acceso reservado
dios-niño juguetea a las cuatro esquinitas
haciendo cuadratura de un círculo imposible.
Se juega siempre
hasta el final del olvido.
Jugar a veces vestido de absoluto.
Camuflar en la carne a un dios que se resiste.
Mirar atrás. Negarse. Aguardar.
¿ Hasta aquí sólo el hombre ?...
Eres mi dios, un dios de sol y de intemperie.
Irremediablemente
abandonas la tierra
con nada hacia la nada.
Y en silencios de alcoba
Penélope mortal
teje sueños azules a un dios lejano y solo.
Porque morir no es todo
aunque nos duela.
Es el vivir que nos desangra
a golpe de guadaña.
Así crece la espiga
y el hombre se hace dios
entre las amapolas.
Quizás por eso.
Porque aún existo, os convoco.
a vosotros dioses olvidados
de cada rincón del mundo.
¡ Vamos a llenar el vacío !
¡ a reinventar el el canto
al dios de carne rota !
que se haga verbo infinito
en la memoria
en la lengua
que se haga lanza
en la mano
en el ojo
que se haga lluvia
en el surco
en el sexo
que se haga pájaro
en el viento
en la noche
que se haga dios ya
de verdad, en el hombre.
Antología Poemas. OmniaBooks, 2022.