Yo te amé, vieja casa
que engulles poco a poco
un desnudo de ausencias.
Te poblaron los hombres
llegando puntuales
a su cita de vida.
Percibí en tu paredes
que el calor me llamaba
besándome la piel,
y el frío agazapado
aguardaba el asalto
con su risa de plata.
Cuántas veces,
al cerrar las ventanas,
se hicieron paraísos las alfombras de flores,
y en el largo pasillo
viajé como los pájaros desarmados y libres.
Cuántas veces,
desde el marco frugal de los fogones,
desandando un silencio,
busqué el dorado fervor de las estrellas
y en su carne abandoné mi canto.
Volveré a creer que te habito de nuevo,
que todavía hay tiempo
para escribir las cartas
celebrando la vida,
que el día no se acaba
aunque intenten matarlo de desamor y balas,
que para siempre ya
en su antigua estructura
se ha quedado incrustado el mineral del beso.
Antología Poemas. OmniaBooks, 2022.
Nostalgia...
ResponElimina¡Muchas gracias, Víctor!
EliminaMaco!
ResponEliminaMoltes gràcies, terrassistes!!!!!
Elimina¡Felicidades, guapísima!
ResponElimina¡Muchas gracias, guapísimo!
Elimina¡Enhorabuena!
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EliminaBonic!!!
ResponElimina¡Muchas gracias!
EliminaRememorando...
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